camporico logo
esenfr

¿Como hago que mi hijo haga los deberes?

Pues en la pregunta está la respuesta. Haciéndolos él.

Probablemente, una de las mayores dificultades de la paternidad está en conseguir un equilibrio entre el demostrar a los niños que somos su apoyo y estamos con ellos y el abandono emocional. Por miedo a que sientan lo segundo los padres muchas veces nos volcamos de tal forma en ellos que nos responsabilizamos de todas sus tareas, incluidas las más básicas: vestirse, bañarse, dar de comer… :

“Es que si no le lavo yo la cabeza se la deja llena de espuma”   Pues así va a aprender a lavársela solo, a la tierna edad de 20 años.

Con los deberes pasa exactamente eso. Si eres una persona que ha estudiado y se ha preocupado por aprobar seguro que recuerdas ese miedo al suspenso o a tener una nota baja. Y justo eso (entre otras motivaciones) era lo que te llevaba a hacer los deberes, a estudiar o a estar medio atento en clase. Si tu hijo está acostumbrado a que le lleves la agenda, preguntes por WhatsApp a los otros padres cuando hay examen o a que le “ayudes” en los trabajos difícilmente se va a preocupar por salir de clase con esa parte (que es la más importante) hecha. La responsabilidad no implica estudiar el párrafo que mi madre me dice que tengo que aprender, si no preocuparme por mis deberes como estudiante e intentar cumplirlos.

 

No todos los niños van a ser súper estudiosos. Y eso no se soluciona haciéndole los deberes u obligándole a hacerlos. Tampoco se trata de desentenderse; es muy positivo hacer “un seguimiento” de las actividades del niño; pero más desde el interés que desde la fiscalización. Porque a todos nos gusta que nuestra pareja o amigos nos pregunten por nuestro trabajo y por nuestras peripecias a lo largo del día, pero no que esconda tras ésto un interrogatorio para ver si “somos buenos” o “nos portamos bien”. Pues los niños también notan esa doble intención en esas preguntas; y claro, se cierran ante ellas.
 

Como decía al principio, es una tarea muy difícil porque implica encontrar la justa medida en la actitud y eso es fruto de cada padre con cada hijo en cada familia; depende mucho de las circunstancias personales que rodean cada entorno. Pero, como siempre, en el punto medio está la virtud.


Te deamos unos consejos sobre los deberes de tu hijo:


Exígele acorde a su edad.
Recuerda que es un niño y sus capacidades no son las de un adulto, ten paciencia.


No le presiones.
Pocas personas trabajan bien bajo presión y los niños mucho menos que los adultos, volvemos a lo mismo ten paciencia y no esperes que lleve tu ritmo.


Confía en el.
¿Cuantas veces les has dicho que confías en él? Díselo y demuéstraselo, dale la autonomía necesaria para que pueda decidir por el mismo y simplemente guíale cuando lo solicite para que termine correctamente.


Premios.
El refuerzo positivo no es nuevo y funciona mejor que el castigo. Refuérzalo una vez terminado con halagos acorde al trabajo y prémialo si lo consideras adecuado con algo que le guste.


Autonomía.
Los deberes son suyos y él tiene que ser el responsable de hacerlos. En el caso de que necesite ayuda puedes dársela pero se tiene que acostumbrar a realizarlos solo. No es buna practica ponerse con el todos los días para que los haga bajo tu supervisión.
Tiene que entender que esta para ayudarlos si lo necesita pero que la obligación es suya.


Hábitos
Las personas funcionamos mejor con hábitos y rutinas, los niños igual. Acostúmbralo a tener una hora y sitio determinado para sus tareas.

 

 

CATEGORÍAS