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¿Límites a los niños? Si, sin duda.

Hablar sobre marcar límites a los niños es asegurar una discusión, muchas personas consideran que la propia palabra representa una ofensa o represión para el niño. Otros consideran que marcar límites a los niños es una forma de cortar su expresividad e invita al maltrato. Algunas personas, por suerte ya cada vez menos, consideran que marcar límites ha de hacerse a la vieja usanza, vamos que una bofetada a tiempo soluciona problemas como nuestros padres y antes de ellos los abuelos.


Existe una línea sustentada por padres con ideas de educación en positivo,  y que valoran y abrazan la necesidad de educación del niño con la necesidad de apego y que reniegan de la idea de imponer límites a los niños, desgraciadamente son padres muy preocupados por la crianza de los niños pero sin formación académica sobre psicológica o pedagogía.


En general sus ideas son buenas y se sustentan en renegar de gritos, azotes o castigos físicos para los niños, pero se pueden y deben poner límites sin necesidad de imponer estos castigos. Otras veces se guían por ideas que a la larga resultan muy dañinas para los niños como son;


  • Los límites limitan el crecimiento de los niños.
  • Asemejan límites con represión, normas o castigos prejudiciales.
  • Los niños no deben frustrase.
  • En ningún caso los límites son necesarios en educación.


Estos son los puntos más comunes que nos encontramos en redes, pero son totalmente contrarios a ciencia y la experiencia en pedagogía y psicología.


Definamos los límites.

Si lo miramos desde el punto de vista psicológico unos límites es una norma o barrera que se impone para que otra persona no se haga daño a sí misma. Esos mismos límites los aplicamos a nuestra vida cotidiana, si tu hijo intenta estropear mobiliario urbano en sus juegos , les explicas que eso no se puede hacer, de forma que le impones  un límite para adecuarlo a la convivencia en comunidad.


Cuando  trabajamos con niños pequeños, es normal que necesiten nuestro sentido común para ayudarles a fijar los límites que ellos que no son conscientes y que pueden poner en peligro su seguridad y la de otros niños.


Necesidad de límites.

Nuestro cerebro está estructurado para tener una serie de límites, igual que tenemos límites de auto-protección, también tenemos límites para poder vivir con otras personas. Nadie “sano” se tira de 15 metros por gusto ni golpea a otra persona injustificadamente ni aleatoriamente.


  1. Auto-protección. Un padre que le dice a su hijo “ni se te ocurra pegarme” ya le está indicando a no dejarse agredir y que el padre es una figura de autoridad. No necesitamos explicarle al niño como tiene que actuar, simplemente con el ejemplo marcamos un límite para nosotros y para su autoprotección.
  2. Protegerlos. Los niños necesitan desarrollar su sentido común y la única forma es que nosotros les ayudemos y la mejor forma es marcar unos límites de actuación y conducta. Esto lo podemos hacer con explicaciones pero lo realmente efectivo es con el ejemplo. Podemos decirle mil veces que no crucen en rojo, pero si nos ven a nosotros hacerlo difícilmente calara en el niño.
  3. Habilidades emocionales. Cuando Les decimos que “no” a un capricho les enseñamos una importante lección de vida, hay momentos en los que no puedo tener o hacer lo que quiero. Aprender a soportar la frustración es vital para un niño y un adulto sano, ayudará a sobreponerse a los obstáculos y a esforzarse por conseguir lo que quiere.
  4. Empatía. Todas las personas tenemos límites, cosas que nos queremos hacer y que nos queremos que nos hagan. Cuando un padre le pide a su hijo un poco de silencio y tranquilidad está aprendiendo estos límites, o cuando le impides que cruce en rojo le indicas que no vas a permitir que ponga en riesgo su seguridad.
  5. Dirección. En definitiva los límites van a ser parte de la personalidad y el desarrollo de tu hijo, marcarlos es indicarles que es necesario un respeto por el mismo y por los demás, tanto por sus acciones como por sus opiniones. Estos límites ayudaran a tu hijo a vivir en la dirección correcta sin salirse de la carreta de la vida.


Límites

A nadie le gustan los límites, pero son necesarios para poder vivir en comunidad, imaginad por  un momento si cada ciudadano hiciera y dijera lo que le viniese en gana a cada momento. Los límites se han desarrollado en todas las sociedades para poder vivir en concordia y reprimir muchos confortamientos agresivos.


A los niños en particular les ayuda a conocer la necesidad de escuchar a otros y esperar su turno, aceptar reglas de los juegos, aceptar y vencer la frustración, aceptar las opiniones contrarias, protegerse y proteger a otros y en muchos otros aspectos que lo preparan para enfrentarse a los obstáculos de la vida.


Elena Lechuga

Psicóloga y terapeuta familiar. 



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