No compares a tus hijos

Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas y en el caso de los niños además son perjudiciales. Cada niño es único, posee sus virtudes y defectos, cualidades y habilidades que lo diferencian del resto de niños y es muy importante que aprendan a aceptarse tal y como son para poder desarrollar una buena autoestima.


Muchas veces, los padres con la intención de ayudar a los hijos a mejorar, los comparamos con sus hermanos, familiares o amigos destacando cualidades que nos gustaría que tuviese nuestro hijo. Frases como “Me gustaría que te portaras como tu hermano” intentan proyectar cualidades de uno a otro niño, pero rara vez funcionan.


Problemas de comparar

Si tenemos la costumbre de comparar entre hermanos corremos el riesgo de crear envidias, rivalidades y en muchas ocasiones generando la percepción al niño que los padres tenemos preferencias por uno u otro hermano. Esto suele generar falta de autoestima, celos e inseguridad.


Los celos afloran en muchas ocasiones con comportamientos violentos o agresivos a la hora de resolver conflictos.


Cuando comparamos a los niños, ellos sienten que no son queridos por como son e imitan a otras personas buscando el cariño y la aceptación de sus cuidadores, esto les genera una rabia interior que siempre sale en forma de conflicto.


Motivar sin comparar

Lo ideal es hacer entender al niño que se le quiere tal y como es con sus virtudes y defectos. El niño tiene que emprender sus propios retos y es aconsejable plantear objetivos que estén a su alcance para que pueda ir ganando confianza en sim mismo.


Los niños aprenden por imitación, pero ha de ser guiada para no caer en la competitividad insana. Hay que enfocar la competición en positivo y que el niño entienda que perder es parte de su aprendizaje.


Si vamos comparar, mejor hacerlo con personajes famosos que destaquen por su esfuerzo y superación o que sean un modelo adecuado de comportamiento y que el niño desee identificarse.


Las comparaciones suelen herir con mucha facilidad los sentimientos de los niños, es aquí donde los padres tienen que hacer comprender al niño que las comparaciones solo son opiniones de otras personas, y que el niño es libre de asumirlas o no.


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