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Esta dieta me funciona

Tim Spector es un hombre de costumbres, este profesor del King´s College de Londres y autor una buena cantidad de libros sobre alimentación, tenía por costumbre en su pausa del turno en el hospital almorzar un sándwich de pan integral con maíz y atún.


Este profesor en Genética, inicio el proyecto PREDICT , donde miden la respuesta metabólica de las personas a alimentos comunes. Cuál fue su sorpresa al darse cuenta que su almuerzo de los 10 últimos años, producía un pico de glucosa propia de los prediabéticos y que a su mujer de la misma edad y complexión parecida, no le ocurría.


Los tiempos cambian y la investigación en nutrición nos está poniendo boca arriba muchos conceptos que teníamos clarísimos, el desayuno no es la comida más importante del día, un huevo al día no causa colesterol o comer hidratos más allá de las 6 de la tarde no te hace engordar. La más importante es que no hay dieta perfecta para todas las personas, somos diferentes y cada uno tenemos necesidades individuales.


Quizás alguno necesite hacer más deporte o simplemente cambiar de deporte, otro quizás necesite cambiar algún hábito en alimentación, comer menos grasas o menos hidratos. Si somos capaces de dar con una solución global para todos será una revolución en el campo de la nutrición.


Hace años, conocí a una pareja de amigas que iniciaron una dieta juntas y comenzarón a ir al mismo gimnasio que frecuentaba por aquella época. Pasaron algunos meses donde las veía casi a diario y el cambio físico en las dos era evidente, sin embargo en una de las dos el progreso fue más rápido y acentuado.


Cada persona responde diferente a los mismos estímulos de entrenamientos y dietas, a veces esta diferencia es pequeña y otras es muy significativa. No podemos decir que exista una dieta buena para todos.


Sin duda si nos alimentamos de forma saludable y hacemos deporte, perderemos grasa y nuestra salud general mejorará, las preguntas que nos tendríamos que hacer son las siguientes:


  • ¿Estoy mejorando mi salud todo lo que puedo con este esfuerzo?
  • ¿Podré mantener este tipo de dieta el resto de mi vida?
  • ¿Me gusta lo suficiente el deporte que he selecciona para mantenerlo el resto de mi vida?


Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el 95% de las personas que adelgazan vuelven a recuperar el peso perdido y un “extra” en los próximos 10 años. Esto supone un fracaso estrepitoso del sistema de dietas realizadas hasta ahora y una muestra que tenemos que optimizar alimentos, frecuencia y tipo de deporte a cada persona. Lo que le sirve a una persona puede no funcionarle a otra y viceversa, esto hace que las dietas manuscritas o dietas publicadas en internet se hayan convertido en dietas del pasado.


Un mensaje contradictorio de estas dietas, páginas o personas que simplemente no entienden cómo funciona el cuerpo, es que si hace un tipo de dieta y ejercicio y no adelgazas es culpa tuya por falta de fuerza de voluntad. No, en muchos casos no es falta de fuerza de voluntad, es falta de conocimientos por parte del profesional que está tratando al paciente.


Prueba y error es muy común cuando entrenamos o iniciamos una base de alimentación, reconocer que algo no ha funcionado y cambiarlo o mejorarlo es lo habitual que hace un buen profesional, dejar caer la culpa sobre el paciente es un mantra que se ha seguido durante décadas y nos ha llevado a la mayor epidemia de obesidad sin precedentes en nuestra historia y que continua sin control.


La elección de alimentos adaptados al paciente es imprescindible para que una dieta funcione, conozco personas que pueden suprimir el helado de chocolate sin ningún problema y a otras les quita el sueño y los conduce a abandonar la dieta. Para algunas personas un tipo de alimento es un lujo y para otras ese mismo alimento es veneno, conocer y adaptar los gustos del paciente a la dieta es única forma que la dieta perdure en el tiempo y funcione.


Ya empezamos a ver estudios basados en la personalización de las dietas basados en la evidencia, como el de Eran Elinav y Eran Segal, (estudio) donde se podía apreciar que tras consumir edulcorantes artificiales como sustitutos del azúcar, producían en algunas persona picos glucémicos más altos que consumiendo azúcar, predisponiéndolos a fases previas de diabetes tipo II. Una herramienta para algunos como son los edulcorantes, se convierten en una mala decisión para otros.


Con las cantidades de alimentos ocurre lo mismo, tenemos necesidades diferentes en relación a variables tan complejas como edad, sexo, peso, nivel de salud, nivel físico sueño, estrés, zona geográfica, etnia, etc, Realmente con todo estos datos no podemos decir que, “Esta dieta si funciona”


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