Trucos para Controlar los excesos de navidad

Estamos tocando la Navidad con la mano. Los turrones y dulces inundan las estanterías de los supermercados y grandes superficies. La publicidad empuja con sus mensajes al consumo. Parece que todos nos resistimos a tanto exceso... sin embargo caemos como moscas atrapados en la miel y la alimentación saludable se resiente

 

La comida nos invade, nos rodea como un ejército perfectamente dirigido. Desde el “total de algo hay que morir”, pasando por el “un día es un día”, al “no voy a ofender a la cocinera o cocinero”, el resultado final, empacho, hartura y desasosiego, con una contundente frase final “es el último año”, que no sirve para nada. 

 

Vamos a bucear y entender la realidad. Dos cenas y dos comidas, en un mes, no son un problema, por más que nos sobrepasemos. La capacidad de comer es limitada. El fondo del asunto se sitúa en el mes y medio antes, cuando empezamos a celebrar, y en la unión indisoluble que hemos efectuado de celebrar comiendo hasta reventar y olvidando la alimentación saludable que antes practicábamos.



Pasamos del "total por un día" al "total ya que más da". Y entre ambas frases dista una gran cantidad de comida innecesaria y excesiva.

Parece que en ese momento, una madre imaginaria nos está obligando a golpe de zapatilla a no dejar nada en el plato. En mi infancia te lo comías porque los chinitos pasaban mucha hambre, ahora afortunadamente ya no pasan hambre, desconozco la excusa que busca nuestra imaginaria madre de la zapatilla.

 

No sólo te pasas comiendo, además acabas culpable, empachado y habiendo dejado el disfrute olvidado 30 platos antes. ¿Merece la pena realmente?

Vamos a pensar estrategias de selección y elección.

 

Empezamos por las que se dirigen al cómo estoy comiendo. Las más importantes,puesto que nos acompañarán en cualquier contexto y situación.

 

Primera estrategia

Si no hay… no como. Por más ansiedad, aburrimiento o desasosiego que tengas, si en casa no hay 12 tabletas de turrón, 2 kg de polvorones, 1 kg de bombones es imposible que las comas. Sabiendo con certeza que eres incapaz de resistir, póntelo fácil. Deja los dulces en la estantería del supermercado.

 

Segunda estrategia

Como despacio conscientemente, prestando atención a la comida. Mastico cada bocado con dedicación, insalivo, degusto, disfruto. Dedico tiempo y atención a lo que hago, si tengo que hacer otra cosa, dejo de comer. Esto vale para estar ante la tele, para charlar con amigos, para pintarte las uñas. Comer es comer, sólo comer. Esto significa que la comida fácil, la que se come con las manos hay que eliminarla para sustituirla por comida de cuchillo, cuchara y tenedor, sentados en una mesa. La verdadera alimentación saludable.

 

Tercera estrategia

Tengo en mi plato lo que voy a comer. La comida de picoteo, la comida de buffet es inconsciente, no permite que nuestro cerebro tome nota de cuanto ha comido. Si es lo que hay, ponte en el plato todo lo que te apetece comer, con calma, mastica y saborea. Comerás mucho menos, estarás más satisfecho.

 

Cuarta estrategia:

Si estoy lleno, dejo de comer. Es obvio, sin embargo nos empeñamos en llegar al límite. En este punto, los que se toman un omeprazol antes para mejorar la digestión están haciendo justo lo contrario, empeorarla.

 

Quinta estrategia:

Nunca termines tus comidas con algo dulce, lo mismo me da un yogur de sabores o con sabor dulce, que una fruta, que un dulce convencional. Conseguirás deshacerte del efecto postre, de esa necesidad de tener un ritual de final de comida. Si acaso un café mejor sólo, o una infusión sin endulzar. 

 

Los dedos de una mano bastan para aprender a manejarnos en situaciones de alimentación excesiva. Con estas cinco estrategias el éxito está a tu alcance.


Definido y aclarado que la forma en que comemos es vital, para alimentarnos de formas óptima, pero sobre todo satisfactoria, vamos a hacer una pequeña reflexión sobre los alimentos de la Navidad. 


Entendiendo que siendo un momento de disfrute, lo que debe primar es el disfrute, la primera consideración es. ¿Comer tanto nos deja satisfechos? Parece que no, así que lo inteligente es comer lo justo, para sí estarlo y mantener nuestra alimentación saludable.

Cualquier comida que sobrepase el límite de la satisfacción para alcanzar la incomodidad es excesiva para ti. Para antes. 

 

Todas las celebraciones prenavideñas. Comidas de empresa, cenas con amigos, compromisos ineludibles. Limita la cantidad a la de un día normal, y cambia la calidad de lo que tomas. Tomar, entrante, primero, segundo, postre, copa y puro es innecesario. Céntrate en la reunión, en las personas. La comida es la excusa que nos ponemos para estar juntos.
 

Las comidas navideñas en casa de la familia. En general lo que se come en una casa en estas fiestas suele estar anclado en la tradición y costumbre de la misma. Así que elegir es más fácil de lo que parece. Si de antemano en casa de tu madre hay embutidos, langostinos, pates untables, y luego pescado y carne, valora que realmente es especial para ti y para. Si todos los años el cordero queda sin tomar y te encanta, resérvate. Si te pirran los langostinos, aprovéchalos. Si el embutido es ibérico de rechupetearte los dedos, merece la pena. Pero si al día siguiente comerás las sobras de la noche, divide entre ambos.


Come siempre verduras. Una ensalada, un verdura al vapor que complete el plato, un puré de verdura calentito para activar la digestión. Siempre hay que comer verduras, más aún si estás en un momento de excesos. Ensaladas de escarola y granada. Lombardas con manzana. Al iniciar la comida con ellas, conseguirás comer la cantidad justa del resto. La verdura es perfectamente admisible en un día de fiesta, es un premio para tu cuerpo y para tu mente

 

Pacta, sugiere, ayuda, limita. El resto de los comensales a buen seguro quieren como tú un poco más de cordura, alguien tiene que romper el hielo para mantener la alimentación saludable. Se tú.

 

Si eres de los que están lejos de casa y lo celebras con amigos o si se trata de una fiesta prenavideña con ellos, cuando cada uno lleva un plato, sigo el consejo de un compañero experimentado en este tipo de celebraciones del compartir. “Lleva lo que te comerías tú, y un poco más”, así será lo justo y necesario. Ponerse de acuerdo es sencillo. 

 

Ojo con el alcohol. Tendemos a pensar que comer es sólo masticar, las bebidas inconscientemente las computamos como agua, y no lo son. Producen una sobrecarga digestiva y hepática brutal.

 

Dulces, los justos. El día de las cenas y comidas principales. En este caso actúa como si estuvieses en un buffet, pon en tu plato de postre todos los que te apetecen, y come sólo los que realmente necesitas. Si tomas directamente de las bandejas te pasarás con seguridad. Si estás lleno deja de comer. 

 

Nunca jamás permita que las bandejas de dulces estén a rebosar dos semanas en la mesa de paso. Una vez finalizada la comida o la cena. Se guardan en un armario, alejando de tu vista y tu mano una tentación innecesaria.

 

De los productos navideños valora, cuáles sólo están accesibles en estas épocas y cuáles disponibles todo el año. Sorprendentemente, excepto los turrones y polvorones, todo lo demás está siempre. 

 

El desayuno tras una cena abundante, que sea ligero. Una infusión digestiva, un té. Fruta de temporada, en esta época las piñas están realmente sabrosas, un yogur con trocitos de fruta natural, para masticar. Algo ligero y refrescante. 

 

La cena del final del día festivo, necesita un caldo, consomé con trocitos verdura picada, una crema ligera de verduras, una tortillita de huevo, un simple yogur natural. Con eso basta para mantener activo el sistema digestivo pero descansando. 

 

El día 26 de Diciembre el 2 de Enero, la vida retoma a la normalidad. 

 

Sé coherente. Si te has pasado, entrar en ayunos extremos no servirá para nada, si acaso para sobrecargar más tu hígado. Revisa con seriedad y realismo donde se te está yendo el asunto y céntrate en corregir eso. La “dieta de lechuga y pechuga”, sabes por experiencia en que termina. Si repites lo mismo de todos los años, vas a conseguir el mismo resultado. Cambia el chip. Pasa del dicho … al hecho y retoma una alimentación saludable.

 

Autora:


Elena P. Rueda es Licenciada en Veterinaria, especialidad Bromatología, Sanidad y Tecnología de los alimentos

Ejerce de Homeópata y Naturópata en EPRU Naturopatía Integrativa donde se ocupa de la gestión sistémica multitecnica del estrés, la ansiedad.

Utilizando el método sistémico VEDIPRO de adelgazamiento

Formaciones complementarias:
• Máster en Gestión Económica Financiera por la Camara de Comercio de León y ESIC
• Técnico en Nutrición Humana ECYL Castilla y León 
• Especialista en Obesidad por la Universidad de León
• Postgrado en Fitoterapia Clínica por la Universidad de Barcelona
• Postgrado en Interacciones Fármacos, Alimentos, Plantas por la Universidad de Barcelona
• Experto en homeopatía por Centro de Estudios de la Homeopatia, con acreditación del Sistema de Formación Continua de las 


Profesiones Sanitarias
• Experto en Medicina Ortomolecular por la Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular
• Practitioner y Coach en Programación Neurolinguística, por el Instituto Español de Programación Neurlinguística
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EPRU Naturopatia Integrativa

 

 

 

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