¿Cuál es el desayuno perfecto?

Después de la reciente polémica sobre el niño que desayunaba garbanzos y los tuiteros que intentaron despellejar a su madre y autora del artículo María Merino @comiendo_maria, en Huerta Campo Rico, como expertos en alimentación saludable,  recuperamos un post de Elena P. Rueda sobre este tema:

 

Una vez establecido que la necesidad de desayunar depende de la persona y sus circunstancias. Teniendo en cuenta el sentido común y el ser prácticos, pasamos a revisar cuáles son los ingredientes de los que tiene que constar un desayuno.


Empezamos cuestionándonos algunos hábitos arraigados en el uso diario en nuestro contexto sociocultural.

 

Primer hábito.

El desayuno tiene que ser dulce. Si los alimentos dulces, deben estar muy limitados en una alimentación saludable, ¿Qué nos hace suponer que sea buena idea iniciar el día con ellos?
 

Los dulces tienen que restringirse siempre. ¿Es coherente que lo primero que tomen nuestros hijos para ponerse en marcha sea un bollo, una magdalena? Evidentemente la respuesta a ambas preguntas es no. 
 

Si quieres conseguir reducir al mínimo el dulce que consumen a lo largo del día, inicia el día y que dejen de tomarlo en el desayuno. 
 

¿Qué significa eliminar dulce del desayuno familiar? Olvidarnos de las galletas de todo tipo, sin importar si el paquete pone imágenes infantiles, sin importar que traigan regalitos y formas de bonitos animales, sin importar que tengan colores de salud y bienestar. 
 

Saca de la cesta de la compra los “cereales de desayuno”, esas mezclas llenas de azúcar, que puestas en un tazón de leche no exigen masticar. Usa copos de avena enteros integrales, con un poquito de cacao puro, una pizca de miel y la leche. Es suficientemente dulce. Déjalo preparado todo junto en la noche, ahora que es invierno, puede estar fuera del frigorífico. Calienta en la mañana cuando se los vaya a tomar.
 

Otra opción de “cereales” es un buen pan. Ofrece a tus hijos panes que necesiten ser masticados, saca de casa pan de molde blando, ultrasuave sin corteza. Tiene azúcar innecesario, grasas que mejor las añadas tú sabiendo qué y cuanto pones, antiapelmazantes, conservantes, blanqueantes. Son panes con vida independiente, que duran sin estropearse ni enmohecer muchos meses. Los alimentos reales se estropean, se pudren.
 

Si está muy empaquetado, tiene muchos colores, es dulce, habla de energía y vitalidad, tiene una larguísima fecha de caducidad. Fuera.


 

Segundo hábito.

El desayuno siempre tiene que llevar un líquido caliente. Quizás a tu hijo no le guste la leche de vaca o le siente mal. Para que se la beba, añades cacaos llenos de azúcar y harina, o si compras bebidas vegetales, buscas las más dulces, así te aseguras que se tome un tazón grande muy rápido.

 

Pervive en nuestra mente ese inmenso biberón lleno de cereales disueltos que el niño se comía en un momento hace unos meses. En lugar de potenciar el aprendizaje de una nueva alimentación saludable, la variedad, seguimos empeñados en la cantidad. Tomar un líquido caliente bien “cargadito”, para que se lo coma muy rápido es una estrategia errónea. 
 

A medida que crece a tu hijo tienes que introducirle alimentos cada vez menos líquidos, con mayor densidad, más grumosos, pasando a trozos que vaya masticando. ¿Qué razón hay para que el desayuno sea diferente?
 

Dale a un hijo un trozo de queso con otro de pan. Tienes un lácteo y un cereal. Es fácil de preparar, cómodo de comer. Es comida concentrada y fácil. Elige quesos de sabores, suaves, semicurados, busca variedades locales. Cambia mucha cantidad de comida por suficiente.
 

Prueba con yogures siempre naturales, mejor de leche entera. Procura que estén sin proteína láctea añadida, conseguirás productos más suaves, más untuosos, más digestivos, más sabroso. Deja a tu hijo que se habitúe a su sabor ligeramente ácido, reduciendo la cantidad de dulce que añades. Pícale algo de fruta para que mastique. Prepara una compota con manzanas o peras, déjalo en trozos visibles, al cocer la fruta caramelizan sus azúcares, eso sólo consigue que sea más dulce. Añadida al yogur cambia su sabor y su textura. 
 

¿Y si haces unas tortitas saladas? Leche, huevo, una harina integral de calidad, un relleno de jamón serrano picadito y listo. Si prefieres que esté en el interior, simplemente añádelo a la masa antes de hacer las tortitas. 

¿Tortitas dulces? Ponle encima la compota de fruta en su jugo, o si no en la masa añade al pasar por la batidora un plátano bien maduro. Preparadas un día a la semana te permiten una buena variedad. Sin nada también son perfectas, tienen huevo, leche y cereal. Lo comerá a mano con facilidad.

Y ahora vamos a ser prácticos.

 

RECETAS:

Compota de pera o manzana en su jugo:

3 manzanas Golden peladas y cortadas en 4 cuartos
1 palito de canela o ¼ de vaina de vainilla o 4 pétalos de anís estrellado
Agua y un poco de zumo de limón
La piel de la manzana bien lavada, y el corazón
125 ml de agua

Cuece la piel, el corazón de la manzana con la canela, la vainilla o el anís en 125ml de agua
Corta los cuartos de manzana en láminas, y reserva en un poco de agua con limón para que no se oxide
Cuela el líquido de cocer la piel, añade las láminas de manzana, hazlo a baja temperatura, despacito, sólo queremos que se hagan más dulces y ablanden un poquito

Tortitas americanas de harina de espelta integral

200 g harina integral de espelta
2 Huevos enteros
1 vaso de leche (si es de vaca, mejor entera y si es pasteurizada de granja será la mejor sin duda)
1 Cucharadita de levadura
Poner todo en el vaso de la batidora. Dejar reposar media hora
En una sartén antiadherente pon un poco de aceite para que no se peguen, añade cuando haya calentando bien un cacito de la masa, que quede gordita sin ocupar toda la sartén. Dale la vuelta y listo. 
Opciones: Puedes rallar en la masa antes de batir manzana o un plátano bien maduro o queso semicurado de calidad, o trocitos de jamón serrano. Experimenta sabores diferentes.

 

 

 

Elena P. Rueda es Licenciada en Veterinaria, especialidad Bromatología, Sanidad y Tecnología de los alimentos
Ejerce de Homeópata y Naturópata en EPRU Naturopatía Integrativa donde se ocupa de la gestión sistémica multitecnica del estrés, la ansiedad.

Utilizando el método sistémico VEDIPRO de adelgazamiento
Formaciones complementarias:

• Máster en Gestión Económica Financiera por la Camara de Comercio de León y ESIC
• Técnico en Nutrición Humana ECYL Castilla y León 
• Especialista en Obesidad por la Universidad de León
• Postgrado en Fitoterapia Clínica por la Universidad de Barcelona
• Postgrado en Interacciones Fármacos, Alimentos, Plantas por la Universidad de Barcelona
• Experto en homeopatía por Centro de Estudios de la Homeopatia, con acreditación del Sistema de Formación Continua de las Profesiones Sanitarias
• Experto en Medicina Ortomolecular por la Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular
• Practitioner y Coach en Programación Neurolinguística, por el Instituto Español de Programación Neurlinguística

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