Diabetes ¿Que es?

Un poco de historia


Romanos y griegos conocían la diabetes, de hecho ellos la bautizaron como tal. Para reconocer si alguien padecía o no esta dolencia los romanos probaban la orina (los hindúes esperaban a ver si los insectos se acercaban a la orina atraídos por contenido de glucosa de la misma). Fue así como los romanos descubrieron que la orina de algunas personas era mellitus, palabra latina que significa dulce y que proviene de la miel de la isla de Malta, a la que llamaban mellita. Los griegos se dieron cuenta de que cuando las personas con orina dulce bebían, los líquidos se eliminaban inmediatamente a través de la orina, como un sifón. En griego la palabra equivalente a sifón es diabetes. Uniendo estas dos acepciones tenemos el origen moderno del padecimiento diabetes mellitus. No hay que confundir esta patología con la diabetes insípida que es una enfermedad que afecta al correcto funcionamiento de los riñones, al estar ausente la hormona antidiurética o vasopresina, haciendo que éstos sean incapaces de evitar la eliminación del agua caracterizándose por una micción excesiva pero sin sabor dulce (por eso insípida).

Fue así como los romanos descubrieron que la orina de algunas personas era mellitus, palabra latina que significa dulce y que proviene de la miel de la isla de Malta


¿Qué es la diabetes?


Empecemos hablando del páncreas. El páncreas es un órgano, que entre otras funciones, se encarga de regular los niveles de glucosa en sangre, el azúcar en la sangre (que llamamos glucemia), mediante la emisión de dos hormonas, la insulina y el glucagón, en colaboración con las instrucciones que le va dando el jefe (el cerebro). La insulina es una hormona, un mensajero químico, que cuando se une a su receptor, activa una señal que permite la entrada de glucosa que viaja por la sangre al interior de las células de distintos tejidos como son el adiposo, el muscular, el corazón o el hueso.

El páncreas emite esta hormona cuando los niveles de glucosa en sangre son elevados con el fin de reducirlos hasta alcanzar un nivel considerado estable o normoglucémico. Por tanto la insulina en condiciones de salud es una hormona normoglucemiante ya que aunque su efecto sea hipoglucemiante (bajar los niveles de glucosa en sangre) sólo los reduce hasta unos niveles seguros. Cuando ingerimos cualquier alimento, mediante la digestión, este se irá descomponiendo en los principios básicos que lo conforman, pasando a la sangre y elevando los niveles de glucemia, si el alimento en cuestión tenía hidratos de carbono. Este aumento de los niveles de glucosa en sangre estimulará la producción y emisión de insulina por parte del páncreas y ésta regulará a la baja la glucemia estabilizándola.

Desde 1980 el número de personas con diabetes en el mundo casi se ha cuadruplicado.

Pero puede suceder lo contrario, que debido a determinadas circunstancias, como cuando llevamos tiempo sin alimentarnos, los niveles en sangre de glucosa se encuentren bajos, momento en el cual gana protagonismo el glucagón. Por tanto el glucagón es la hormona encargada de elevar los niveles de glucosa en sangre cuando éstos se encuentran disminuidos mediante su acción en el hígado, el cual presenta receptores para esta hormona y cuando el glucagón se une a ellos, empieza a liberar glucosa a la sangre a partir del glucógeno hepático (el glucógeno es la forma en la que la glucosa se almacena en las células) reestableciendo así los niveles de glucosa en sangre. Decimos pues que el glucagón tiene acción hiperglucemiante aunque su efecto neto será normoglucemiante. Por tanto mediante la acción de estas dos hormonas pancreáticas se mantienen la glucosa en sangre en unos niveles ajustados.


Los niveles de glucosa considerados normales en ayunas oscilan entre 70-100 mg/dl (o en milimoles por litro, dividiendo la cantidad entre 18, aproximadamente 3.9 mmol/L - 5.5mmol/L) aunque estos niveles podrán variar en base a las condiciones en las que se haga la medición. Así nos encontramos que podemos hacer una medición en ayuno (sin ingerir ningún alimento salvo agua en las últimas 8 horas), en cualquier momento del día (aleatorio) o 2 horas después de haber ingerido una solución de 75 gramos de glucosa por vía oral (prueba oral de tolerancia a la glucosa). Variando el rango que se considera normal: menor a 140 mg/dl después de la prueba oral de tolerancia a la glucosa, o si es en una prueba aleatoria 200 o superior se considera estado de diabetes (pero esta situación es muy imprecisa porque dependería de muchos factores).


Tabla resumen de los niveles de glucemia en base a distintas pruebas en condiciones de salud, en un estado de alteración metabólica que puede desembocar en diabetes y que conocemos como prediabetes, y en una situación que se considera de ya de diabetes.

 

 

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