La osteoporosis no es un problema de Calcio

La osteoporosis se caracteriza porque los huesos de los pacientes se hacen más frágiles, menos densos y por lo tanto, el riesgo de fractura se hace mayor.


Durante décadas la prevención y el tratamiento de la osteoporosis se ha centrado en los aportes de calcio y algunos medicamentos, siendo en las últimas dos décadas cada vez menos eficientes. Esta visión es simplista y parcial, sobretodo basándonos en los nuevos avances que existen en nutrición y deporte.


La enfermedad

La osteoporosis es una enfermedad que se presenta normalmente en personas de 50 años o más y tiene casi el doble de prevalencia en mujeres que en hombres.


Durante mucho tiempo se ha relacionado esta enfermedad con la falta de calcio y con el desequilibrio hormonal que se suele producir durante la menopausia.


En un entorno de hace 40 años tenía sentido, la dieta de muchos de nuestros mayores era más pobre en calcio pero a cambio, su trabajo era más físico.



Ya en 2020, vemos como hemos cambiado de forma radical nuestros hábitos de vida, el trabajo habitual es sedentario y en la mayoría de los casos los mayores que padecen la enfermedad no tienen entre sus rutinas el deporte.


El hueso, durante mucho tiempo se pensaba que solo hacia funciones de sustento para el cuerpo y órganos, hoy sabemos que está íntimamente relacionado con el músculo y que entre los dos forman un aparato endocrino. Si quieres huesos sanos, necesitas músculos sanos y fuertes. Esta es una de las causas de la aparición de osteoporosis en edades cada vez más tempranas y la existencia de casos en jóvenes sedentarios y en obesos.


Evidentemente la dieta también juega un papel importante, nuestros cambios de hábitos de las últimas décadas nos han llevado a alimentarnos peor, llegando incluso a estar obesos y necesitar de suplementos vitamínicos y minerales.


¿Cómo prevenirla?

Prevenirla no es difícil, pero requiere de un esfuerzo por parte del paciente que no siempre está dispuesto a asumir. Unos hábitos de vida saludable son muy importantes para su prevención.


Alimentación. Comer de la forma más saludable posible y con esto queremos decir que la base de nuestra alimentación sea fruta, verduras y legumbres, compensado con pescados y carnes, estos últimos de forma más ocasional (un par de veces por semana), sobre todo las carnes rojas.


Bebidas alcohólicas, refrescos, pasteles, comida chatarra, alimentos ultra procesados, etc…vamos casi todo lo que hay en las estanterías de los supermercados, mejor comerlos de forma muy ocasional.



Deporte. El hueso, al igual que el músculo, se entrena y hay dos formas de hacerlo.


Por impacto. Todos los deportes que generen un impacto sobre el hueso como correr o saltar hacen que se pongan en funcionamiento la regeneración del hueso y solicite los nutrientes necesarios para su reparación, entre ellos el calcio. Sin deporte, el suplemento de calcio es muy poco efectivo.


Por torsión. Al levantar un peso, generamos una torsión mecánica directamente sobre el hueso, a más peso más torsión y más efecto metabólico. Esto genera el mismo proceso que por impacto.

Como vemos, el entrenamiento por torsión es más seguro para personas de edad avanzada por que controlamos de forma gradual el peso.


Caminar genera micro impactos, que en la mayoría de personas sanas es insuficiente para prevenir la enfermedad de forma segura.


Deportes como la natación son casi inútiles contra esta enfermedad, siendo un deporte que se practica en ingravidez puede llegar a ser incluso contraproducente en algunos casos muy específicos.


Como combatirla si ya la padecemos.

Este apartado es más problemático y queremos iniciarlo recomendando como siempre visitar al especialista o al entrenador personal formado para esta enfermedad. De todas formas vamos a dar unas líneas generales que van a depender en gran medida de la edad, condición física y estado de la enfermedad del paciente.


Todo va a depender del grado de la enfermedad, en casos muy avanzados se desaconseja cualquier tipo de deporte.


En casos avanzados, se recomienda deportes con muy poco impacto articular como andar o el tai chi, pero es necesario movimiento para detener la enfermedad.


En casos medios o leves es necesario que exista movimiento, siendo la torsión, más segura para este tipo de pacientes, pero siempre supervisado por un profesional.



Bibliografía

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