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¿Sabes Comer?

Actualmente comer todos los días en el mundo occidental se está convirtiendo en un acto totalmente científico. Sin embargo estamos llegando a las cifras más altas de obesidad, a la par que suben otras enfermedades de la civilización como todo tipo de procesos autoimunes, en los que nuestro cuerpo reconoce como extraños elementos que son parte de sí mismo.

¿Qué está ocurriendo?, Cómo es que cuanto más se supone que sabemos peor lo hacemos.

 

En mi infancia medio rural, medio industrial, la forma de alimentarse estaba clara. Se comían los productos de temporada que eran los disponibles en el mercado o en la huerta. El “cocido” y las legumbres formaban parte de la dieta semanal, un día a la semana lentejas, otro garbanzos y otro alubias. Pactabas con tu madre el número de cucharadas, porque seamos francos, la legumbre no te gustaba. Sólo que aquello de “hay que comer de todo” era una religión. Si no te gustaba, te aguantabas, de tal manera que el gusto como es algo que se educa, al final, educado quedaba, gustándote todo. 

 

La leche era nuestros propios animales, o si no del lechero. Leche que hervías, y al enfriar semidesnatabas a mano, quitando la nata que subía a la superficie. Nata con la que hacías mantequilla casera simplemente batiendo con paciencia. La leche era leche, si no te gustaba, no la tomabas, porque no había multitud de sucedáneos llenos de azúcar para camuflarla y beberla sin sentir. 

 

Eso de los refrescos no estaba de moda. Comías con agua, que es lo que tocaba. Si acaso un día de mucha fiesta tomabas un refresco de naranja. 

 

Ahora sin embargo tenemos de todo a todas horas, pero elegimos peor que nunca. Tanta sobresaturación de elección nos atasca. Paseamos por los estantes del supermercado despistados entre tanto color, tanto paquete y tanta llamada a la salud. Sin gasa, 0%, sin gluten, sin colesterol, enriquecido con…. Cuesta encontrar un producto tal cual. Una leche que sólo sea leche, un yogur que sólo sea yogur. Un jamón cocido que sólo sea jamón.
Esa inmensa capacidad de elección se centra cada vez más en alimentos fáciles de comer, de abrir y listo. Que no exigen esfuerzo ninguno. Fácil, rápido, cómodo, instantáneo. Alimentos que leída su composición son cuatro ingredientes, trozos diversos de maíz, trozos diversos de trigo, trozos diversos de leche, más sal y grasas a ser posible que aguanten mucho sin enranciar.

Así que de esa misma manera, fácil, rápida e instantánea nos vamos estamos poniendo más gordos, más enfermos, más infelices. Nuestro bienestar se esfuma con la misma rapidez que esa comida tan fácil de comer. 
Esa comida inconsciente de alimentos fáciles, de alimentos que se pueden comer con las manos en cualquier lugar nos está llevando muy lejos del bienestar y la salud. 

¿Qué hay que comer para recuperarlos?

 

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