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Salud = Ejercicios de fuerza

Durante décadas se ha vinculado la salud con ejercicios de cardio como correr, era común ver como los presidentes de muchos países aparecían corriendo para demostrar su buena salud. Luego se vinculó la salud a una buena alimentación,  acompañada de algo de ejercicio como andar.


Durante todo ese tiempo los ejercicios de fuerza estaban menospreciados, posiblemente por la mala fama del culturismo profesional, sin duda ganada a pulso por su relación con ciertas drogas.


Pero volviendo al plano de la salud, los ejercicios de fuerza, y su efecto terapéutico continúan infravalorados y desaconsejados por profesionales de la salud no actualizados. Esos mismos profesionales que recomiendan un fisioterapeuta para alguna lesión o dolencia, que te tratará en el gimnasio, luego desaconsejan su uso como preventivo de enfermedades.


A Octubre de 2021 podemos afirmar que el gimnasio es una de las mejores herramientas tanto de prevención de enfermedades como de tratamiento de muchas de ellas. Por supuesto no lo flipamos, el gimnasio es una “ayuda” y una herramienta muy potente bien usada, pero no nos hará inmune a las enfermedades.


Salud ósea y muscular. Siempre pensamos a nivel de salud que el hecho de perder grasa es importante, pero músculos y huesos son órganos endocrinos y cumplen funciones muy importantes en nuestra salud como mejora de las defensas, mantenimiento del nivel hormonal, etc…


El ejercicio de fuerza mejora nuestro nivel muscular y óseo, incluso en casos de personas muy mayores (+65) o personas con osteoporosis.


Perdida de grasa visceral y local. Tenemos la idea que para perder grasa lo mejor son los ejercicios de cardio, pero nos olvidamos que al mejorar y aumentar nuestra masa muscular auméntanos nuestro nivel basal, que supone entre un 60-70% del gasto calórico diario.


La grasa visceral es la más peligrosa ya se acumula entre los vísceras y órganos, su reducción es importantísima en la prevención y tratamiento de enfermedades como hígado graso, enfermedades cardiacas, pulmonares, etc...


La pérdida de grasa visceral es muy difícil con la dieta y presenta resultados sorprendentes con el ejercicio.


Insulina y diabetes tipo I y II. Una de las enfermedades silenciosas y que más ha crecido en la última década. El deporte de fuerza es uno de los más efectivos a la hora de prevenirlo y sobre todo al tratarlo. Una persona que entrene fuerza de forma constante es muy difícil que desarrolle diabetes tipo II debido a la mejora del control glucémico (meta-análisis Qadir et al 2021).


Prevención del cáncer. La evidencia científica existente sobre la reducción del riesgo de ciertos tipos de cáncer, relacionado con el ejercicio de cardio es enorme, pero la evidencia que está apareciendo relacionado sobre los ejercicios de fuerza es aún mayor.

El ejercicio de fuerza ayuda en la prevención, durante la quimio, y en el control del desarrollo del cáncer al estar relacionado con la propia biología tumoral.


Dejemos claro que “ayuda”, en ningún caso cura o nos hace inmunes al cáncer.


Enfermedades autoinmunes. Enfermedad de Crohn, síndrome de CREST, esclerosis múltiple, son enfermedades que encuentra un aliado en el entrenamiento de fuerza.


Salud mental. Ese gran olvidado de la salud, encuentra en el entrenamiento de fuerza el complemento perfecto para mejorar nuestra autoestima, e inseguridades con el cambio de composición corporal. Depresión y ansiedad mejoran con la ayuda de los ejercicios  de fuerza.


Envejecimiento y salud neurológica. Es una enorme ayuda por su eficiencia antioxidante y antinflamatorio retrasando el envejecimiento celular y retrasando todas las enfermedades asociadas a la edad.

Alzheimer, Parkinson o Demencia mejoran y ayuda en la prevención de estas patologías.


NUNCA ES TARDE PARA EMPEZAR

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