Tensión arterial

Tarde o temprano todos vamos a tener  que vigilar nuestra  tensión  arterial, de forma que vamos a intentar desgranar todo lo la rodea.

 

¿Qué es?

La tensión  arteria o presión sanguínea es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes  de nuestras arterias y vasos sanguíneos. Hoy día lo consideramos como uno de los signos vitales más importantes.

 

Cada  latido del corazón, hace que la presión varíe de un máximo a un mínimo:

 

Tensión arterial sistólica: Máxima.

Tensión arterial diastólica: Mínima.

 

Os dejamos una tabla simplificando los valores:

 

En la última década se ha incrementado la población con hipertensión, estimando que casi el 50% de las personas entre  55-69 años y llegando casi al 75% de  los mayores  de 70 años.

 

Estos datos hacen que controlar la tensión arterial incremente su importancia.

 

La mayoría de las veces  no presenta síntomas y eso hace que pase desapercibida, pero hay síntomas específicos que si ayudan a detectarla como dolores y molestias en cualquier parte de la cabeza.

 

Peligros de la tensión alta

Si tienes niveles altos de tensión arterial mantenidos en el tiempo el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiacas aumenta, especialmente a partir de los 60 años.

 

Una tensión arterial alta también se asocia en muchos casos a riesgo de caídas en personas mayores.

 

Alimentación

La alimentación es una parte importante para el control de la hipertensión, una dieta rica en verduras, frutas, lácteos y reducción de carnes rojas y el consumo de sal.

 

Sobre el consumo de sal hay que advertir que es muy fácil pasarse de la dosis diaria recomendada  pues muchos precocinados, embutidos y ultra procesados  contienen  cantidades importantes de  sodio.  Mejor lee las etiquetas antes de comprar.

Alcohol y tabaco limitarlos lo máximo posible y si es posible dejarlos solo  para ocasiones especiales.

 

Deporte

La actividad física y el ejercicio físico son indispensables para el tratamiento de este tipo de  enfermedades, aunque hay que advertir que en determinados cuadros clínicos no es  recomendable  algunos ejercicios. Mejor consultar  a su médico.

 

Sobre el deporte a realizar, puede ser cualquiera como caminar, bicicleta, natación, levantamiento de cargas, gimnasio, etc… No importa  tanto el deporte que hagamos como que se convierta en habitual y  la intensidad que le demos. De la intensidad  dependerá el beneficio.



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